National Geographic ha elegido a Celorio, en el concejo de Llanes, como el pueblo más bonito de España del mes de julio de 2026.
Esta pequeña parroquia de cuatrocientas almas atesora un archipiélago de playas secretas que la convierten en el litoral más recóndito del principado.
Su costa, salpicada de calas que aparecen y desaparecen con las mareas, guarda además una pareidolia tallada por el viento: la Cara de Cristo.
El Monasterio de San Salvador, fundado a principios del siglo XI, es el corazón histórico de Celorio. Fue habitado por benedictinos y más tarde convertido en colegio de Filosofía, hasta que la exclaustración de 1835 lo sumió en el silencio. De su esplendor medieval solo sobreviven una torre y el arco de una portada románica tardía del siglo XIII, que hoy observan con estupor a los bañistas que pasan con las toallas al hombro. Su biblioteca fue trasladada a la Universidad de Oviedo, donde ardió en 1934 durante la Revolución de Asturias.
La playa de Los Curas —o Los Frailes— toma su nombre del acceso que los monjes usaban para bajar al mar sin atravesar el pueblo. En la columna del haber playero, Celorio suma hasta siete entidades más: Palombina, Las Cámaras, Borizo, San Martín, Portiello, La Tayada y Troenzo. Las dos primeras, urbanas aunque el adjetivo las desmerece, ofrecen arena blanca, aguas cristalinas y formaciones rocosas de gran tamaño que dotan al horizonte de épica marina. El resto, repartidas entre acantilados y penínsulas, quedan fuera del alcance de la masificación estival.
LA CARA DE CRISTO Y LA GEOLOGÍA MÍSTICA DE CELORIO
Hay una coordenada en esta topografía litoral difícil de explicar si no se ve con los propios ojos. En los acantilados que delimitan la playa de Troenzo —cien metros de arena resguardados al oeste de la península de Borizu—, en un punto que deja la bajamar de la playa de La Tayada, un conjunto de rocas en la pared del cantil compone una figura que los habitantes de Celorio describen como la Cara de Cristo. El perfil es lo bastante nítido como para que esta pareidolia casual sea identificada con facilidad. Un azar geológico que prolonga la devoción religiosa que el monasterio representó durante casi mil años.
LAS PLAYAS DE CELORIO: UN ARCHIPIÉLAGO SECRETO
› Los Curas: playa que toma su nombre del acceso de los frailes a la costa. Arena blanca y aguas cristalinas.
› Borizu: la más fotogénica, con 400 m de arena fina frente a la isla de Arnielles. Escenario de la película Remando al viento (1987), con Hugh Grant como Lord Byron.
› La Tayada: una hendidura de apenas 100 m en la península, sin servicios, frecuentada por nudistas. Desaparece cuando sube la marea.
› Portiello: su nombre viene de una portilla antigua que marcaba el límite entre las parroquias de Celorio y Poo. En bajamar aparece una poza ideal para niños.
› La Nixón y El Penal: dos calas que solo existen con la marea baja, casi inaccesibles, al pie del muro del Monasterio de San Salvador.
LA PLAYA DE LA ERMITA Y LA MAGIA DE LA MAREA
La alianza místico-playera más antigua y evidente aparece en la playa de La Capilla. En lo alto del acantilado que la custodia por el norte se distinguen las ruinas de una ermita románica de la que solo quedan arcos de piedra semiderruidos, como un pecio que asoma del pasado. La playa es casi virgen: arena blanca con afloramientos rocosos, oleaje apto para el surf, y dos islotes frente a la orilla a los que en bajamar se puede llegar caminando sobre el tómbolo que los une a la costa.
Cuando baja la marea, una cartografía maravillosa y cambiante se despliega: Las Cámaras y Los Frailes quedan conectadas por pasos pedregosos, aparecen bancos de arena que no existían horas antes, y el litoral de Celorio se convierte en un laberinto playero que el viajero puede recorrer a pie. Un aislamiento geográfico que permite disfrutar de una atmósfera salvaje y de la más pura esencia marinera asturiana, lejos de la masificación propia de otros arenales del norte.
EL MONASTERIO DE SAN SALVADOR: MIL AÑOS DE HISTORIA
› Fundación: principios del siglo XI, cenobio benedictino en la costa oriental de Asturias.
› Exclaustración: 27 de octubre de 1835. El último abad, Fray Anselmo Petite, escribió una elegía que es un documento excepcional en la literatura monástica española.
› Restos medievales: una torre y el arco de una portada románica tardía del siglo XIII.
› Biblioteca: trasladada a la Universidad de Oviedo, fue quemada en 1934 durante la Revolución de Asturias.
Fray Anselmo Petite, el último abad del Monasterio de San Salvador, se preguntó en octubre de 1835 qué quedaba de su mundo al ser exclaustrado. Celorio aún conserva la respuesta: no solo en los fragmentos de piedra de su iglesia, sino en la belleza natural de un litoral que el tiempo no ha logrado domesticar, y que National Geographic ha señalado ahora como el más bello para visitar en julio de 2026. Un lugar donde la marea dibuja cada día un mapa distinto de calas y ermitas, y donde la geología se convierte, por capricho del viento y el mar, en un rostro que mira al Cantábrico.
REPORTAJE ORIGINAL
Este artículo ha sido publicado originalmente por Viajes National Geographic. Puedes leer la versión original aquí: Viajes National Geographic — Celorio, el pueblo más bonito de julio