En lo alto del monte Naranco, a tan solo tres kilómetros del centro de Oviedo, se alza un edificio sobrio y elegante que parece desafiar al tiempo.
Se trata de la iglesia de Santa María del Naranco, una de las grandes joyas de la arquitectura prerrománica asturiana.
Construida en el siglo IX, durante el reinado de Ramiro I, nació como complejo palaciego antes de convertirse en templo.
El edificio formaba parte de un complejo palaciego destinado al descanso y representación de la monarquía asturiana. Con el paso de los siglos, sin embargo, fue transformado en un templo dedicado a Santa María.
Pertenece al conjunto Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias, incluido por la UNESCO en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1985.
SANTA MARÍA DEL NARANCO: HISTORIA Y VISITA
La iglesia se puede visitar. La entrada general cuesta 5 euros y las visitas son guiadas, aunque los lunes por la mañana la entrada es gratuita y sin servicio de guía. Los grupos de 20 o más personas cuentan con una tarifa reducida.
SANTA MARÍA DEL NARANCO: DATOS PRÁCTICOS
› Ubicación: monte Naranco, a tres kilómetros del centro de Oviedo.
› Época: construida en el siglo IX, durante el reinado de Ramiro I.
› Origen: complejo palaciego transformado en templo en la Edad Media.
› Patrimonio: incluida por la UNESCO en 1985 en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
› Entrada: 5 euros general, con visitas guiadas.
› Gratuita: los lunes por la mañana, sin servicio de guía.
CÓMO CAMBIÓ LA ARQUITECTURA MEDIEVAL
La importancia de Santa María del Naranco va mucho más allá de su belleza. Destaca por la armonía de sus proporciones y por una concepción arquitectónica muy avanzada para su tiempo.
De hecho, anticipó la arquitectura medieval mediante el uso de bóvedas de cañón, arcos fajones, contrafuertes, verticalidad y una decoración escultórica innovadora. Por ello, se le considera uno de los grandes precedentes del románico medieval.
El edificio, de planta rectangular, está dividido en dos pisos unidos mediante una escalera exterior. La planta inferior es una cripta cerrada y la superior está diáfana.
ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS DEL PRERROMÁNICO ASTURIANO
› Bóvedas de cañón: solución estructural avanzada para su época.
› Arcos fajones: refuerzan la cubierta y anticipan el románico.
› Contrafuertes: estriados, llegan hasta el tejado y refuerzan la verticalidad.
› Miradores laterales: aportan ligereza a una construcción principalmente en piedra.
› Grandes ventanales: iluminan el interior del edificio.
› Medallones y relieves: reflejan la riqueza artística de la corte asturiana.
UN LEGADO DE MÁS DE MIL AÑOS
La construcción, de cuidada mampostería, está elevada sobre un zócalo de piedra para imprimirle un sentido vertical que se refuerza con los contrafuertes estriados que llegan hasta el tejado, según explican desde Turismo de Asturias.
Entre sus rasgos más característicos destacan los miradores laterales y los grandes ventanales, que aportan ligereza a una construcción realizada principalmente en piedra. En el interior sobresalen también los medallones y relieves tallados.
Más de mil años después de su construcción, su silueta continúa dominando el Naranco. Precisamente ahí reside parte de su grandeza: haber convertido la piedra en un legado capaz de atravesar los siglos.
Para InasTour, monumentos como Santa María del Naranco confirman el valor patrimonial de Oviedo, una ciudad que combina historia, arte prerrománico y calidad de vida para el viajero exigente.
Santa María del Naranco sigue dominando el monte mil años después de su construcción, como una de las grandes joyas del prerrománico asturiano y precedente directo del románico medieval. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, la iglesia continúa siendo una visita imprescindible para comprender la historia de Oviedo y del Reino de Asturias.
REPORTAJE ORIGINAL
Este artículo ha sido publicado originalmente por El Mundo. Puedes leer la versión original aquí: El Mundo — La iglesia prerrománica de Oviedo declarada Patrimonio de la Humanidad


